Carta a un hombre dormido.


A vos, cliente de la única voz:

¿No te inquieta siquiera saber que existe otra realidad que la que lees, escuchas y miras?
¿No te pesan los ojos tranquilos de creer que lo que conoces es lo indispensable?
¿No te fastidia tu respuesta lenta cuando te indagan algo que tu medio hoy no trató?
¿No sentís esas fronteras molestas que limitan el uso de tu vocabulario que solo repiten los términos que están de moda?
¿No escuchas el ruido que provoca el desacuerdo que existe entre lo que sentís y te cuentan?
¿No sospechas que existe un interés entre aquello que te dicen que es bueno para ti, y quien te lo está diciendo?
¿No te despiertas espontáneamente por las noches, cuestionándote que lo que crees que es cierto, es realmente una realidad tramposa?
¿No te quema la angustia de tu falta de preguntas de ese mundo?
¿No te fatiga solo el hecho de dar tiempo al tiempo y esperar que todo suceda como te lo cuentan, sin salir a ver que está ocurriendo?
¿No sentís hastío propio de preocuparte, sí y solo sí el calor de tu apoyo al sentarte se congela, por haber hecho caso y no salir de tu madriguera?
¿No te molesta la callosidad que se formó o se está creando en ése músculo, que sirve para crear, formar y debatir, porque siempre esperaste el delivery informativo que golpee a tu puerta para que te cuente, te muestre o te diga?
¿No te sacude la idea que tus hijos tomen tu ejemplo y respondan solo a la Matrix de ése medio?

¿NO?

Entonces pido perdón a ese medio, porque hasta ahora pensé que era el único culpable de lo que tú opinas.

Martín Suárez.

Semiognóstica económica



En un mundo rodeado de logos, íconos y figuras que quieren representar un algo o un todo, se encuentra el vaciado completo de contenidos.
Aunque algunos lo consideran un roedor del aire, la paloma pierde ese significado si es una paloma blanca, porque según alguien –tómese por alguien a aquel que una parte de la historia decide que fue ése alguien- representa la paz, sin embargo el significado cambia rápidamente si esa paloma no es blanca y tiene un plumaje gris, u oscuro.

Éstos simbolismos imperialistas que reducen a su mínima expresión, lo que uno tiene que dar sobre-entendido, es la simplificación extrema de un todo con muchísimo significado, que fue asimilado durante siglos de arbitrios culturales. Con el tiempo esos símbolos debían valerse por si solos, y al parecer ya no importaba si las nuevas generaciones entendían su “real significado”, porque algo, alguito quedaba en el inconsciente colectivo generacional que hallaba pureza y tranquilidad en esa ave blanca.
Podríamos escribir renglones y hojas completas con informes y voces de “especialistas” que han estudiado este tema durante siglos, desde la ciencia encargada, y desde la práctica diaria; pero quiero hacer hincapié en un escudo, perdón, en un símbolo vaciado de contenido y deliberado a la interpretación.
Los grandes carteles publicitarios de la Ciudad de Bs. As, muestran -más orgullosos que nunca- un gigantesco “PLAY”. Aunque no quisiera caer en el significado básico de esa palabra, no es menor rescatar que el “PLAY” tiene un vínculo directo en su significado con el juego y el azar, la alergía y la diversión; no les recuerda una vieja frase noventista –si se acepta el neologismo- “Vuelve la diversión”?

Algunos/as quizá ya estarán refutando los últimos renglones diciendo, “Pero eso también significa ir hacia delante, elaborar, y hasta trabajar”… puede ser, pero éste carente sentido de significado que tiene éste símbolo en particular, abre un abanico de posibilidades para que cada uno interprete lo que quiera, o lo que es peor, lo que pueda. Significaría hacia “adelante” si ese “PLAY” acompaña el camino hacia el destino de cada uno, ejemplo, si uno viaja todos los días en el Subte “B” desde Lacroze hasta su destino, ese “PLAY” gigante efectivamente acompaña el trayecto hacia nuestro destino y no cabe dudas que la ciudad, mientras mas nos internamos en la selva de cemento, más avanza hacia algo.
Caso contrario ocurre cuando regresamos al calor del hogar –para los que vivimos en provincia- al observar que cada uno de los carteles con ese gigantesco “PLAY”, van en sentido contrario hacia nuestro destino, si miramos hacia el anden contrario en el que circulamos; aquí se crea una contradicción –o no- en el real significado que habrán querido darle a ese símbolo, repito, vaciado de contenido. Dejando toda interpretación pagana de lado, podemos dilucidar que mientras más nos alejemos de la Ciudad de Bs. As, más retrocede el avance en la ciudad, o peor… nos juega en contra a los bonaerenses quitándonos (a medida que retrocede ese “PLAY” gigante) los servicios que nos brinda en salud y educación la gran Ciudad Autónoma, como se quiso hacer en un principio en la gestión Macrista.

Ése símbolo, carente de un significado, queda al libre albedrío de aquellos que confían en un hombre privatizador, que despoja de las calles -al mejor estilo dictadura- con trompadas, de noche y torturando a linyeras y vagabundos que no tienen donde dormir; queda a la interpretación de aquellos que apoyan a un empresario que no invirtió ni el 1 por ciento de lo recaudado en educación y mucho menos en salud, pero que invierte muchísimo en sus empresas que se encargan de pavimentar y remodelar las esquinas más visitadas por turistas.

Uno siempre apuesta a la probidad del hombre, como Ser –sin distinción de género- que se compone de afecto y razonamiento, culpando muchas veces a éste último de haber elegido a la opción mas alejada en virtud de toda la sociedad, ya que más doloroso sería suponer que ese sector de la sociedad sabe qué vota y que elige, en virtud de algunos pocos.

Martín Suárez

Lo merece?

Las frases hechas, la credibilidad que le damos a esos dos o tres renglones extravagantes que alguien, algunos o muchos, se encargaron de redactar haciendo arte de la paradoja.
Uno de esos “dichos populares” me recordó que por 100 años –cantidad de tiempo que no creo llegar a cumplir- todo me será perdonado, ya que de niño, a los 8 ó 9 años, entraba a los supermercados Tía y paseando entre las góndolas, me devoraba las golosinas sin pagarlas.

Quién, o quienes escribieron esos “Populismos”? alguien me contó, hace varios años, que fueron los mismos que me asignaron el color celeste al nacer, porque mi miembro masculino así lo exige; otro, “sacador” de conclusiones, deliraba con que esas frases las escribió el mismo Dios, porque son absolutamente ciertas. Pero la realidad que llega de la mano de la experiencia analizada nos demuestra que aquel que me habia dicho eso, sobre el color celeste, está mas cerca de lo que verdaderamente ocurre.
Los conductores del mundo son los que ponen las reglas, los que escriben la historia, los mismos que programan la educación y nos dicen que es arte y que no, son los que apuntan con el dedo y declaran a unos santos y a otros demonios, son los que no dan explicaciones que hacen con sus millones invertidos para sostener la pobreza y la desigualdad.

El ejemplo más directo que tenemos los argentinos, en medio de una campaña legislativa, es lo que hace uno de los candidatos que se ha enriquecido durante la dictadura económica, durante los años 90. Alrededor de cincuenta o sesenta millones de dólares, esta cifra que representa solo un porcentaje del total de su patrimonio, es lo que “invirtió” el segundo candidato en intención de votos en la provincia de Buenos Aires, para las legislativas del 28 de Junio.
¿Se puede llamar inversión a esa suma exuberante de dinero, cuando no es la sociedad la que se beneficia? Uno podría pensar que invirtiendo algo, no todo, en virtud social hubiese sido la mejor propaganda política que éste “buen hombre”, con propuestas desconocidas, haya tenido jamás.
Quizás la intención no fue esa y nos mostró la propuesta real de su campaña, “Mi mundo, yo y mi otro yo”.

Un diputado nacional, que se postula a diputado nacional para conseguir una prórroga en su puesto, un empresario -sin faltantes y muchas sobras- que dice ser más progre que la izquierda, el mismo hombre que cumple una función pública inactiva, que estuvo ausente el 90% de las veces que se lo solicitaba el parlamento para votar una ley, o peor aún, jamás propuso una idea, nunca.

Este hombre implantó la zona liberada en capital federal y alrededores, con la creación del “Mapa de la Inseguridad”, con denuncias de vecinos que coquetean con el chiste y la cargada, aportando lo mismo que el humo del cigarro a los pulmones, o el paco a la sociedad des-esperanzada, o la mugre y la roña al contaminado riachuelo.

Realmente ¿merece cuatro años más para pensar en nada?

Martín Suárez.

El hombre cíclico

Me asombra escuchar en boca de personas cultas –no siempre sinónimo de sabias-, que mantienen una cierta credibilidad en aquellos escritores y/o cantores, con sus respectivos femeninos, que advierten temas contemporáneos aunque sus escritos hayan nacido muchísimo tiempo atrás.
“La fe ante todo”, dicen los desamparados de la vida, buscando y buscando hasta el hartazgo sin poder encontrar, por sus propios medios, una sola gota de agua fresca que rehabilitara el motor biológico de su existencia.
El hombre necesita creer, algo en donde pueda depositar lo último que le queda de certidumbre, antes de la postrimería. Es por esa desesperación, quizá, que cada uno de nosotros atolondradamente nos zambullimos en esa gran pileta de confianza que está totalmente vacía y después, como otras tantas veces, nos lamentamos y dejamos matar el tiempo hasta la próxima oportunidad.

El pueblo -aunque hay muchos que aborrecen ese término-, no supo defender jamás sus derechos, no aceptó encerrar a los culpables, pero sí echar a los que pensaban como pueblo. Será por eso que no considero visionario a un Enrique Santos Discépolo, con su conocido “Cambalache” o al reconocido Nostradamus con sus teorías ambiguas e interpretativas, porque alcanza y sobra con estudiar la historia y sus actos fallidos para darnos cuenta que el hombre no muta, reposa siempre en sus miserias y anacronías.

El hombre cíclico es el que tiene el manejo de la historia, del presente, pero sobretodo del futuro; cómo no imaginarnos qué sucederá en los próximos años, si el columpio histórico se encarga en señalarlo, pese a nuestra ignorancia, damos vuelta la cara y dejamos que ocurra lo que nadie quería, pero lo que la barbarie deseaba.
Parece que el nuevo año nunca comienza después de 365 días, porque nos encargamos que sea exactamente igual a los millones de ciclos que anticiparon nuestra vida y un sinnúmero de jornadas que pasarán cuando esta acabe. Estupidez, ignorancia, tosquedad? Me animaría a decir que nada de eso, sino que la unión de los que quieren que todo siga igual es mas fuerte que nuestras pequeñas aspiraciones sin rumbo, sin equipo y anhelos de superarnos.

Los que quieren mantener el mecanismo arcaico e inhumano, entienden que la única manera de hacerlo es creando divisiones donde no las hay... continentes, países, provincias, partidos, ciudades, barrios, localidades, Boca, River, judío, católico, evangelista; son marcas geográficamente políticas e innecesarias, absurdas como el negro, el blanco y el amarillo, pero efectivas para no permitir que avancemos.

Martín Suárez.

Te propongo...

Faltan 45 días, 44 y pasado 43 y luego 42. Esto es lo que se escucha en todos los medios y se escuchará, al parecer, hasta el próximo 28 de Junio. El “The final countdown” tan difundido por las celuloides norteamericanas de viajes al espacio, se adueño de la programación radial y televisiva, como de la tinta y el papel prensa.
Informar éste simple conteo regresivo... será un indicio de las verdaderas propuestas de aquellos que vienen a cambiar el país? Uno tiene el derecho y la obligación de cuestionarse y cuestionar ya que de lo dicho por las partes interesadas en “ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida”, surgirá nuestro voto. Algunos no consideran lo importante que es despejar las dudas para poder sufragar a, quien o quienes, han demostrado actitudes o hechos concretos y no lo que dicen y muestran las inescrupulosas herramientas audiovisuales. Despejar esas dudas es ante todo no engañarse y dejar de engordar el caldo de aquellos que nos miran de arriba, flotando en su aire dorado y aislados en su escafandra de fueros, dados por el cargo o su caja de ahorro.

Pero qué es lo que tienen en la galera estos magos de la administración pública? Qué nos puede brindar un millonario declarado, acostumbrado a estar lejos de los problemas y a despedir gente de sus empresas, sobre todo de las compañías mediáticas cuando sus empleados reclaman un aumento salarial y mejores condiciones laborales; Qué promesa de campaña hizo éste hombre que solo conocemos por su aparición mediática - gracias a sus miles de millones invertidos - y las denuncias en su contra por algunos negocios que abren las puertas del país para que ingrese el verdugo que provoca adictos y mata a nuestros hijos, amigos y compañeros?
Cuánta incertidumbre, cuánto alargue tiene éste partido hasta las legislativas, porque han pasado casi 4 días de la definición de las listas y hasta el momento solo se escucharon denuncias, impugnaciones, ofensas y agravios, hacia quienes, con aciertos y errores (relacionados con la comunicación hacia el pueblo), tuvieron que soportar, insultos, golpes blandos, discriminación de género y demás costumbrismos argentinos que se enseñan mediática y eficazmente en el horario de protección al menor y después de éste.

Quizá mientras de un lado se reclama un debate (obviamente mediático, no público), del otro se sigue pensando en estatizar y seguir estatizando empresas que eran del estado y que a alguien se le ocurrió regalar, “achicar el estado” como dicen los libertarios del mercado... Pero lo que aún me sigue “sorprendiendo” son las vueltas de la vida, porque el círculo quiere encontrar sus puntas y cerrarse; o no es demasiada casualidad que aquellos que se opusieron a toda estatización durante 2008 sean los mismos que hoy se candidatean para que vuelva la democracia al país y la libertad de prensa y la inclusión y todo lo que nos prometieron hace ya 20 años? No les resulta dudoso que los mismos que prometen “seguridad” son los que se negaron a votar en diputados y senadores un aumento a los docentes y una mayor inversión a las instituciones educativas públicas? Sí, son esos mismos que trompean a las víctimas del neoliberalismo en las calles (que algunos llaman linyeras) porque da “mala imagen a la ciudad”.
Como son las cosas, tan retorcidas y cambiantes, que algunos llegan a dudar qué es lo que le conviene al país, ya que su inconsciente consume 24 horas de “noticias chatarra” y colma de colesterol su cerebro famélico de ideas y golpeado por la violencia que generan los mismos que quieren detenerla. Es que aún la gran mayoría confunde opinión, con intención, esa misma que tiene el propagador de intereses propios que transforma a su público en meros defensores de sus acciones y negocios sucios.

Tanto estiércol y escombro mediático ensucia el panorama y nos hace olvidar que esas caras bonitas y jóvenes (en algunos casos), no tienen una sola propuesta o por lo menos aún no la pronunciaron, pero igualmente con orgullo y convincentes de ello, se autodenominan “la nueva política”.
Es por eso que sigo preguntando, qué proponen, qué prometen, qué me ofrecen a cambio de mi voto?. Cuando el silencio se adueña es porque la palabra, en éste caso propuesta, calla, y es probable que ese mutismo se mantenga, porque en muchos casos es más beneficioso el no decir y hacer que emprender.
Para mal de todos, ese silencio atrapa partidarios, seguidores que en la mayoría de los casos fueron educados con “el no te metas, no comentes, no participes, no digas nada”; será por eso que algunos simpatizan con el silencio, porque le enseñaron que es saludable.


Martín Suárez.

De éxitos y de famas

Cuando se piensa en el cambio social, la alternativa de una sociedad diferente, distinta a la diezmada por el negocio y la corrupción; cuando hablamos de ese cambio es imposible “puentear” la base de la formación de cada individuo, la educación.
No se puede pensar en una transformación social si no existe una educación social, entiéndase por social no solo la educación gratuita, sino el contenido social - cooperativista, humanitario, anti-individualista - .
Me llegaron comentarios de alumnos de un importante instituto terciario, que algunos docentes, después de años de formación, llegaron a la conclusión, por ejemplo, que “el pobre es pobre, porque quiere serlo...” que “...una persona es exitosa cuando tiene dinero...” o “... que Cavallo fue un gran Ministro de economía...” , pero lo mas grave de todo esto, es que no existe la opinión personal de un profesional, docente, cuando incentiva a sus alumnos a leer solamente los monopolios de comunicación y peor aún cuando repite a sus estudiantes textuales pensamientos de estos.
No es de extrañar que estas cosas ocurran en nuestra educación y mucho menos cuando esas carreras son de orientación económica, cuya coherencia con éste sistema, debe tener una línea educacional acorde a las necesidades del régimen mundial. Algunos espontáneamente, como comenzamos esta nota, diríamos que cambiando los programas educativos solucionaríamos gran parte del problema, pero qué responsabilidad tienen aquellos que, disfrazados de pedagogos, normalizan ideas entre sus alumnos?

Quizá alguno me responda que éste docente también es víctima del cruel y sanguinario capitalismo, o que verdaderamente induce al alumnado, aún sabiendo lo inhumano que es éste sistema, para sacar provecho y justificar sus actos de ambición. Por acción u omisión, casual o intencionalmente, ambos casos tendrían que reflexionar sobre su “hacer docencia”. O qué diferencia encuentran en alguien que no está formado y preparado para humanizar mediante la docencia a personas, con aquel que maliciosamente promueve el individualismo y el pensamiento fácil? Si, seguro, la intención, pero lamentablemente en un caso como en otro el fin, es el mismo.
Así como las leyes no se cumplen cuando están creadas, uno debería accionar, antes que la ley se pronuncie, formar la base del funcionamiento, para que una vez sancionada, el cimiento sea indestructible.
Existen algunos casos especiales, que promueven el pensamiento o desafían al alumno a investigar otras fuentes para entrenar el razonamiento y la opinión individual, para escapar a la “opinión publicada” o a la inducida; pero también es de conocimiento, que algunos de esos educadores fueron despedidos o suspendidos de su cargo, por la queja de algunos – padres, compañeros, directores – porque no seguían estrictamente el programa educativo.

La ignorancia humana, la inocencia del mentor como la intención del “mal-formar”, escapa por lejos a lo que algunos denominarían como “es lo que cada uno piensa”, ya que el rol que ocupa el docente en la formación de un individuo, es tan importante como la existencia de los padres.
Crear la imagen exitosa, famosa, individualista, antisocial y segmentaria del ser, es alimentar el fuego que mueve la gran maquinaria del capitalismo. Es por eso que esto no comprende lo que cada uno especula, puesto que fomentar lo mencionado es ser cómplices del hambre y la destrucción, es apagar la única esperanza que tiene el hombre para poder cambiar, simplemente es ser encubridores del genocidio mercantil.

Me olvidaba, docentes somos todos.


Martín Suárez.

Buscando al “Eternauta”

Aunque era muy chico, recuerdo que el V.I.H. cambió algunas costumbres de vida que eran impensadas en el mundo. Antes de su masificación no se temía mantener relaciones sexuales sin preservativo, los adictos a diferentes drogas compartían sus jeringas como en una ronda de mates entre amigos de toda la vida y la mayoría jugueteaba con la suerte de su salud, sin ir al médico por años, para realizarse un control general de su vitalidad.
Mas allá de éste horizonte después de la aparición del SIDA, ninguna estadística señala que se redujo la actividad sexual en el mundo, o que bajaron los adictos de drogas inyectables, pero si surgieron datos que la mayoría de las personas tiene un control mayor de su integridad física yendo asiduamente a los hospitales o médicos particulares.
En yuxtaposición se escuchaban los energizantes mensajes de la iglesia, prohibiendo el uso del preservativo, como una herramienta principal, para no contraer la enfermedad.
Paradojas de la vida religiosa, es pecado usar un condón, pero no es tropiezo infectar a otra persona por disfrutar del roce de la piel y el acto sexual.

Para malestar de los jerarcas con sotana, nacen más niñas y niños en el mundo sin contraer matrimonio, que caminando por la alfombra roja hacia el altar rodeado de personas que se emocionan por tradiciones burguesas y arcaicas que no garantizan la entrada a ningún reino celestial.
El control de las masas, a través del temor y el castigo, no es algo nuevo que aparece en éste siglo, es más me atrevería a decir en éste milenio, pero es indiscutible que fue en ésta época donde potenció sus herramientas de seducción.
La aparición de la bacteria “Bacillus anthraci” o el “Carbunco”, más conocida como “Ánthrax”, causó la semi-paralización de gran parte de la sociedad mundial y un sistema de comunicación que fue principalmente afectado o por lo menos sospechoso de esparcir éste mal; los correos mundiales perdieron negocios millonarios en manos de aquellos que enviaban a diario correspondencia a diferentes organismos institucionales por que prácticamente el destinatario no recibía ningún sobre de conocidos o de personas que enviaban sus inquietudes por primera vez. En 1992 se confirmó tan solo un caso de “Ántrax” en Norteamérica y luego de 8 años en 2000 existió un solo caso que fue reportado; rara casualidad que el sector informático y el uso de Internet, como nuevo utensilio comunicacional, creció exponencialmente a finales de los 90 y sobre todo en el apogeo de ésta bacteria en 2000 y 2002.

El aprovechamiento de estas raras enfermedades infectocontagiosas, se utilizan para avivar nuevas costumbres vinculadas a la creación de nuevos mercados. Hace pocos días en nuestro país y toda Latinoamérica el “Dengue” era otro elemento que resucito, como nunca, la compra de repelentes, insecticidas y diferentes productos químicos para apartar ésta epidemia crónica.
Misteriosamente los encargados de propagar la idea de inseguridad ambiental, los medios de comunicación, despojaron rápidamente al mosquito infeccioso de sus tapas de diarios, canales de televisión y emisoras de radio, la culpable de todo esto fue la aparición de una nueva epidemia, la tan difundida “Fiebre porcina”.
Los empresarios de los medios de transporte ya lamentan las futuras pérdidas, sobre todo los de la aeronavegación; pero más allá de mirar al mundo con ojos mercantilistas la pregunta es, qué nuevo mercado será favorecido en esta ocasión?

Martín Suárez.