Cuando se piensa en el cambio social, la alternativa de una sociedad diferente, distinta a la diezmada por el negocio y la corrupción; cuando hablamos de ese cambio es imposible “puentear” la base de la formación de cada individuo, la educación.
No se puede pensar en una transformación social si no existe una educación social, entiéndase por social no solo la educación gratuita, sino el contenido social - cooperativista, humanitario, anti-individualista - .
Me llegaron comentarios de alumnos de un importante instituto terciario, que algunos docentes, después de años de formación, llegaron a la conclusión, por ejemplo, que “el pobre es pobre, porque quiere serlo...” que “...una persona es exitosa cuando tiene dinero...” o “... que Cavallo fue un gran Ministro de economía...” , pero lo mas grave de todo esto, es que no existe la opinión personal de un profesional, docente, cuando incentiva a sus alumnos a leer solamente los monopolios de comunicación y peor aún cuando repite a sus estudiantes textuales pensamientos de estos.
No es de extrañar que estas cosas ocurran en nuestra educación y mucho menos cuando esas carreras son de orientación económica, cuya coherencia con éste sistema, debe tener una línea educacional acorde a las necesidades del régimen mundial. Algunos espontáneamente, como comenzamos esta nota, diríamos que cambiando los programas educativos solucionaríamos gran parte del problema, pero qué responsabilidad tienen aquellos que, disfrazados de pedagogos, normalizan ideas entre sus alumnos?
Quizá alguno me responda que éste docente también es víctima del cruel y sanguinario capitalismo, o que verdaderamente induce al alumnado, aún sabiendo lo inhumano que es éste sistema, para sacar provecho y justificar sus actos de ambición. Por acción u omisión, casual o intencionalmente, ambos casos tendrían que reflexionar sobre su “hacer docencia”. O qué diferencia encuentran en alguien que no está formado y preparado para humanizar mediante la docencia a personas, con aquel que maliciosamente promueve el individualismo y el pensamiento fácil? Si, seguro, la intención, pero lamentablemente en un caso como en otro el fin, es el mismo.
Así como las leyes no se cumplen cuando están creadas, uno debería accionar, antes que la ley se pronuncie, formar la base del funcionamiento, para que una vez sancionada, el cimiento sea indestructible.
Existen algunos casos especiales, que promueven el pensamiento o desafían al alumno a investigar otras fuentes para entrenar el razonamiento y la opinión individual, para escapar a la “opinión publicada” o a la inducida; pero también es de conocimiento, que algunos de esos educadores fueron despedidos o suspendidos de su cargo, por la queja de algunos – padres, compañeros, directores – porque no seguían estrictamente el programa educativo.
La ignorancia humana, la inocencia del mentor como la intención del “mal-formar”, escapa por lejos a lo que algunos denominarían como “es lo que cada uno piensa”, ya que el rol que ocupa el docente en la formación de un individuo, es tan importante como la existencia de los padres.
Crear la imagen exitosa, famosa, individualista, antisocial y segmentaria del ser, es alimentar el fuego que mueve la gran maquinaria del capitalismo. Es por eso que esto no comprende lo que cada uno especula, puesto que fomentar lo mencionado es ser cómplices del hambre y la destrucción, es apagar la única esperanza que tiene el hombre para poder cambiar, simplemente es ser encubridores del genocidio mercantil.
Me olvidaba, docentes somos todos.
No se puede pensar en una transformación social si no existe una educación social, entiéndase por social no solo la educación gratuita, sino el contenido social - cooperativista, humanitario, anti-individualista - .
Me llegaron comentarios de alumnos de un importante instituto terciario, que algunos docentes, después de años de formación, llegaron a la conclusión, por ejemplo, que “el pobre es pobre, porque quiere serlo...” que “...una persona es exitosa cuando tiene dinero...” o “... que Cavallo fue un gran Ministro de economía...” , pero lo mas grave de todo esto, es que no existe la opinión personal de un profesional, docente, cuando incentiva a sus alumnos a leer solamente los monopolios de comunicación y peor aún cuando repite a sus estudiantes textuales pensamientos de estos.
No es de extrañar que estas cosas ocurran en nuestra educación y mucho menos cuando esas carreras son de orientación económica, cuya coherencia con éste sistema, debe tener una línea educacional acorde a las necesidades del régimen mundial. Algunos espontáneamente, como comenzamos esta nota, diríamos que cambiando los programas educativos solucionaríamos gran parte del problema, pero qué responsabilidad tienen aquellos que, disfrazados de pedagogos, normalizan ideas entre sus alumnos?
Quizá alguno me responda que éste docente también es víctima del cruel y sanguinario capitalismo, o que verdaderamente induce al alumnado, aún sabiendo lo inhumano que es éste sistema, para sacar provecho y justificar sus actos de ambición. Por acción u omisión, casual o intencionalmente, ambos casos tendrían que reflexionar sobre su “hacer docencia”. O qué diferencia encuentran en alguien que no está formado y preparado para humanizar mediante la docencia a personas, con aquel que maliciosamente promueve el individualismo y el pensamiento fácil? Si, seguro, la intención, pero lamentablemente en un caso como en otro el fin, es el mismo.
Así como las leyes no se cumplen cuando están creadas, uno debería accionar, antes que la ley se pronuncie, formar la base del funcionamiento, para que una vez sancionada, el cimiento sea indestructible.
Existen algunos casos especiales, que promueven el pensamiento o desafían al alumno a investigar otras fuentes para entrenar el razonamiento y la opinión individual, para escapar a la “opinión publicada” o a la inducida; pero también es de conocimiento, que algunos de esos educadores fueron despedidos o suspendidos de su cargo, por la queja de algunos – padres, compañeros, directores – porque no seguían estrictamente el programa educativo.
La ignorancia humana, la inocencia del mentor como la intención del “mal-formar”, escapa por lejos a lo que algunos denominarían como “es lo que cada uno piensa”, ya que el rol que ocupa el docente en la formación de un individuo, es tan importante como la existencia de los padres.
Crear la imagen exitosa, famosa, individualista, antisocial y segmentaria del ser, es alimentar el fuego que mueve la gran maquinaria del capitalismo. Es por eso que esto no comprende lo que cada uno especula, puesto que fomentar lo mencionado es ser cómplices del hambre y la destrucción, es apagar la única esperanza que tiene el hombre para poder cambiar, simplemente es ser encubridores del genocidio mercantil.
Me olvidaba, docentes somos todos.
Martín Suárez.

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